Oro blanco


Minas salinas en el lago Atanasovsko en el mar Negro, cerca de Bulgaria. (imagen de wikipedia)

En la antigüedad, a la sal se le asignaba un enorme valor. La palabra salario procede del latín «salarium», que significa ración de sal. Los romanos la utilizaban como moneda de cambio en las transacciones y preferían el pago en sal antes que en oro; sostenían, con razón, que con oro y sin sal podían morir. Josef Stalin usó este conocimiento, privando de sal a sus opositores, prisioneros en los campos de concentración, y por tanto no podía ser considerado directo responsable de sus muertes!!!

A nivel esotérico, la sal era considerada el quinto elemento en la alquimia. Según los alquimistas, el aspecto constitutivo de la sal era comparable al éter, el quinto elemento además del agua, ¡a tierra, el aire y el fuego. Siempre la sal fue controlada por los poderosos, sujeta a impuestos y considerada cuestión de estado; por ello lo de «oro blanco».

Una de las tantas razones que generaron las famosas Cruzadas de la Edad Media, tenía que ver justamente con el comercio de la sal y las especias. También podemos recordar lo que significó en India la «Guerra de la sal» y lo estratégica que resultó esta cuestión en el movimiento independentista de Gandhi.

Antiguamente se consideraba a la sal como base de la salud.

La medicina antigua le daba a la sal un rol importantísimo. Textos griegos, romanos, egipcios, chinos e hindúes hacen mención a su utilización terapéutica y reconstituyente.

El uso de la sal aparece con el sedentarismo, la agricultura y los excedentes de producción; los antiguos pueblos nómades no utilizaban tanta sal. Los egipcios la usaban para embalsamar y conservar alimentos.

Los japoneses consideraban a la sal como un elemento contractivo (yang), alcalinizante, proveedor de fuerza física y energía sexual, preservante del calor corporal y favorecedor del metabolismo en general.

Resumen extraido de el libro: La Sal Saludable
Autor: Néstor Palmetti